La lealtad empresa – empleado, mi enfoque particular

El pasado 18 de junio asistí a la presentación del estudio “Presente y Futuro del mercado laboral” realizado por la consultora Lukkap en ICADE. El objetivo de dicho estudio es demostrar que el nuevo paradigma social de nuestro país genera nuevas formas de empleo y que la recolocación es posible cuando se trabaja de la forma adecuada: ampliando el horizonte geográfico y fomentando el reciclaje. Después de la intervención de Itziar Nieto y Patricia Enríquez, quienes presentaron las conclusiones principales del estudio, tuvo lugar una mesa redonda en la que participaron responsables de RRHH de empresas de distintos sectores y  expusieron sus casos de éxito en nuevas tendencias de empleo.

No me voy a detener a contaros todos los temas abordados en dicha sesión, hoy me gustaría reflexionar sobre un aspecto al que llevo dando vueltas desde hace tiempo y que salió nuevamente en este foro. Y es el de la fidelidad de los empleados a sus empresas (marcas) y cómo pueden las compañías fomentarla.

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Y es que según resultados de diversos estudios la fidelidad de los empleados va en descenso. Un dato: el 76% de los empleados a tiempo completo abandonarían su actual trabajo por una oferta mejor. Tal y como yo le veo, uno de los mayores activos de una compañía son sus trabajadores.  Para mi está más que claro que las personas marcan la diferencia. No es lo mismo un experto en Marketing que domina a la perfección todas las técnicas del mercado y aporta amplios conocimientos y experiencia, que otro profesional de las mismas características que además es capaz de ver más allá, ejecuta con optimismo y creatividad y es capaz de motivar a su equipo construyendo una relación de confianza y compromiso. Claramente, no es lo mismo. Y en muchas ocasiones estas habilidades no se van a adquirir en una prestigiosa escuela de negocios o a base de años y años de estudio. Por supuesto, el ser humano es apasionante y las personas son capaces de aprender y evolucionar siempre (y si no que se lo pregunten al Doctor Mario Alonso Puig). Pero hay un “algo” que sale de cada uno que lo hace único y especial y si ese “algo” es grande, esa persona podrá hacer grandes cosas, y ese “algo” es pequeñito y está arrugado, no esperemos de esa persona que nos haga vibrar. Ese “algo” es nuestro alma, nuestra personalidad, nuestros valores… que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra existencia y que nos define como personas.

A lo largo de estos años en el mundo de la empresa me he encontrado con gente muy distinta. Personas con la que me he entendido a la perfección y otras con las que “con una vez, basta”. Pero de todas he aprendido algo. Y mi conclusión es firme: No da lo mismo el quien. Sea cual sea la tarea, más estratégica o más administrativa, no da lo mismo.

Si asumimos esto como cierto, es evidente que invertir en PERSONAS debería de ser una prioridad para las empresas. Porque… ¿cómo puede una compañía fomentar la fidelidad de sus empleados? Pues del mismo modo que una marca trabaja en la fidelidad de sus consumidores: construyendo una relación de confianza entre ambos. En ambos casos, estamos hablando de personas, con historias y circunstancias únicas. A nuestros clientes no les gusta sentir que damos “café para todos”. Estoy segura de que a nuestros empleados tampoco.  Al igual que en el Marketing de Clientes establecemos estrategias diferentes según la tipología de consumidor, en las relaciones laborales empresa – empleado, también podrían definirse estrategias de este tipo. Y con esto no me refiero, a que si eres directivo te ponemos un coche de empresa y pagamos tu seguro médico y el de tu familia,  no. Me refiero a que contemplemos las inquietudes, expectativas y necesidades de nuestros empleados de forma individualizada para ofrecerles alternativas que se ajusten a ellas. Si se produce dicho encaje estaremos más cerca de la fidelidad.

Como ya comenté en detalle en el post “Todos los consumidores NO son iguales”, uno de los principios de la fidelización de clientes se basa en construir relaciones estables con los clientes más rentables para nuestra marca. Debemos pues identificar a nuestros consumidores clave para invertir en aquellos que realmente nos interesan y dejar de invertir en los que menos valor nos aportan. Algo así podría aplicarse igualmente en el campo de los RRHH.

Amigos, la fidelidad es un camino de ida y vuelta, recíproco. No podemos esperar que un cliente sea fiel y confíe en mi marca si la marca no se lo demuestra primero con hechos. Así también en el ámbito de la relación empleado-empresa, no pretendamos que el trabajador me guarde lealtad si yo, como empresa, como jefe, no soy fiel a él.

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